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Poemas

Jonathan

Jonathan

Un mundo inerte
lleno de cosas vivas
como un vidrio humedecido
o un párpado que tintinea.

Su lengua recorre una línea azul
que une
dos paladares líquidos
que tiemblan
con la lluvia.

Un destino hermoso,
lleno de días celestes y ceguera,
en el que no sea yo quien te alimente
sino mi nueva sombra,
ave tendida sobre la arena.

Veo una puerta
y ya es mía.
Sin pensar,
y no quiero equilibrios
ni espesura.
Aire, viento
y el pelo mojado,
que gotea en el colchón.

La piel se agrieta.
Y suenan tus huecos y los míos
pero podemos vencer,
si queremos,
a esta tarde que se hace noche.

Escribiré en la piedra
que el bosque está en tempestad,
que tendrá fragua la luz
y desierto, la penumbra.